domingo, 18 de noviembre de 2012

Avances Científicos y Tecnológicos de los Años 60

 Historia Evolución Tecnológica Post Guerra Mundial
Durante los anos de la posguerra, la tecnología cambió progresivamente los diferentes aspectos de la vida cotidiana pero, sin duda alguna, hubo un tema que trascendió a todos los demás: la encarnizada y costosa rivalidad militar entre Estados Unidos y la URSS, en la que acabaron inevitablemente envueltos los países del este europeo y las democracias de Europa Occidental. Fue una rivalidad cuyas batallas se libraron sobre todo en el terreno tecnológico.
Por un lado, se produjo una proliferación de armas nucleares de creciente potencia y, por otro, fueron apareciendo los medios para transportarlas hasta puntos cada vez más remotos. Excepto en los aspectos no cuantificables de seguridad nacional e impulso de la actividad industrial, el enorme gasto resultó improductivo y, a través de sus repercusiones económicas, llegó a afectar las condiciones sociales.
Desarrollos tecnológicos de la posguerra
Inevitablemente, los primeros años de la posguerra se dedicaron más a la reconstrucción que a la innovación. Muchas de las actividades anteriores a la guerra prácticamente se habían detenido y sus responsables se limitaron a retomarlas en el punto en que las habían dejado. En Estados Unidos, por ejemplo, la fabricación de transmisores y receptores de televisión había estado prohibida durante la guerra y la medida no fue revocada hasta 1946.

Las transmisiones regulares en color comenzaron en 1950
Los automóviles de la inmediata posguerra eran básicamente iguales a los de antes de la guerra. Chrysler se adentró por nuevos terrenos en 1949, al introducir los frenos de disco que, sin embargo, habían sido concebidos por Lanchester a principios de siglo. Los neumáticos radiales, con mayor capacidad de agarre a la carretera, fueron introducidos en 1953. En los propios automóviles hubo sin embargo una marcada tendencia hacia modelos más pequeños, conforme al menor poder adquisitivo de la población.
El Volkswagen («coche del pueblo») alemán se había fabricado en muy pequeño número antes de la guerra, pero después del conflicto volvió a aparecer como el popular «Escarabajo», del que se vendieron millones en un período de 40 años. En 1949, la firma automovilística francesa Citroen lanzó su famoso «dos caballos», del que se vendieron cinco millones en los 30 años siguientes y que seguía siendo popular en 1987, cuando se interrumpió su fabricación.
La mecanización en agricultura, explotación de bosques y actividades afines quedó reflejada en el Land Rover británico, presentado en 1948, con un sistema de tracción en las cuatro ruedas adoptado del jeep militar norteamericano.
También las motocicletas entraron en una nueva fase, con la aparición de una variedad de modelos de baja potencia. La famosa Vespa apareció en Italia en 1946 y diez años más tarde se habían vendido un millón de unidades.
En Japón, en 1947, Soichiro Honda sentó las bases de una gigantesca industria internacional al añadir pequeños motores a bicicletas corrientes.
Como era de esperar, algunos de los cambios más importantes se produjeron en los sectores en que los adelantos realizados con fines exclusivamente militares pasaron a estar disponibles para usos civiles. La expansión fue rápida por dos motivos: en primer lugar, la fase de investigación y desarrollo ya se había superado y, en segundo lugar, los fabricantes habían perdido los contratos con el gobierno y necesitaban urgentemente un mercado civil para no precipitarse en la bancarrota.
La industria de la aviación fue uno de los casos más destacados. Tenía una gran capacidad productiva, pero carecía de contratos. Esta situación favoreció una enorme y rápida expansión de la aviación civil, que se benefició asimismo de los sistemas de radar para la navegación y el control del tráfico aéreo. Se produjo así una revolución en los medios utilizados para viajar, por ejemplo, en las travesías del Atlántico.
En los viajes transatlánticos, los grandes paquebotes habían competido entre sí, en los años anteriores a la guerra, ofreciendo buenas condiciones de comodidad y rapidez. En 1952, la flota existente se vio ampliada con el nuevo buque United States, construido a un coste entonces enorme de 75 millones de dólares y con un diseño sumamente innovador, basado en la utilización de aleaciones ligeras de aluminio para la superestructura. Pero el buque era ya obsoleto en el momento de la botadura pues la aviación civil ofrecía la travesía transatlántica en una décima parte de tiempo.
En 1957, más pasajeros cruzaron el Atlántico por aire que por mar y, hacia fines de los años 60, más del 97 % de los viajeros transatlánticos utilizaron el avión. El mismo cambio se registró en todo el mundo y el factor de la velocidad abrió un mercado completamente nuevo.
Durante los años de la preguerra, la industria química había inventado muchos productos nuevos en el campo de los polímeros, pero también en este caso la demanda militar había desviado las innovaciones de las aplicaciones civiles. Sin embargo, durante la posguerra, los nuevos polímeros inundaron el mercado. Las fibras artificiales, como el nilón y el dacrón o terylene, dieron un nuevo impulso a la industria textil.
El polietileno, considerado en un principio un plástico de uso limitado y especializado para la industria eléctrica, demostró ser un material adecuado para una gran variedad de fines. Su producción llegó a medirse en cientos de miles de toneladas y su uso aumentó todavía más cuando en 1953 K. Ziegler inventó un proceso a baja presión, destinado a reemplazar el original de altas presiones. En Italia, Giulio Natta aplicó el proceso de Ziegler a la polimerización del propileno, abriendo así un gigantesco mercado para el polipropileno.
Desarrollo del transistor
Para que las radios funcionen con corriente alterna, que es la suministrada por la red, es preciso rectificar esa corriente, es decir, convertirla en unidireccional. Al principio, se utilizaron con este fin dispositivos que aprovechaban la propiedad de ciertos cristales (como la galena o el sulfuro de plomo) para permitir que la corriente pasase en una sola dirección. Sin embargo, durante toda la primera mitad del siglo XX, estos dispositivos fueron casi enteramente sustituidos por los tubos termoiónicos (válvulas), capaces de rectificar y amplificar una corriente. Pero las válvulas tenían varios inconvenientes: eran voluminosas, consumían mucha electricidad y necesitaban cierto tiempo para calentarse y funcionar.
Al principio de los años 30, en los laboratorios de la empresa Bell Telephone, en Estados Unidos. W.H. Brattain había iniciado estudios detallados para desarrollar las propiedades de los semiconductores, es decir, de los materiales cuya resistencia eléctrica se sitúa entre la de los conductores (baja resistencia) y tos aislantes (alta resistencia). Sus trabajos revelaron que los efectos superficiales en un material semiconductor pueden producir la rectificación de una corriente. Estos rectificadores tenían, evidentemente, ciertas ventajas en comparación con los tubos termoiónicos; de hecho, durante la Segunda Guerra Mundial se utilizaron rectificadores de silicio para los sistemas de radar.
Después de la guerra, Brattain prosiguió la investigación en colaboración con J. Bardeen y descubrió que con dos contactos sobre un trozo de germanio era posible controlar la corriente que pasaba a través del semiconductor. El 23 de diciembre de 1947, Brattain y Bardeen demostraron que su dispositivo podía funcionar como amplificador de la corriente. Su comportamiento dependía de la formación de regiones libres de electrones en la capa superficial del semiconductor, bajo los contactos. Como el dispositivo funcionaba transfiriendo corriente a través de un resistor, lo llamaron transistor. La versión original tenía limitaciones: era eléctricamente «ruidosa» y sólo podía controlar corrientes de baja potencia. Pero poco después se desarrolló un transistor mejorado.
La versatilidad y el grado de miniaturización posibilitados por el transistor fueron sensacionales y generaron una industria de miles de millones de dólares para la fabricación de chips de silicio. El transistor puede considerarse uno de los inventos más importantes de todos los tiempos. Sin embargo, el programa de investigación que lo originó exigió un equipo sencillo: al parecer, el aparato más costoso era un osciloscopio.

7 comentarios:

  1. Pienso que la tecnologia es muy buena, por que nos ayuda casi en todo lo que hacemos, nos sirve para descubrir enfermedades, mejora la vida de personas especiales, etc. Pero siempre con limites, caso contrario quedariamos en segundo plano reemplazados por las máquinas.
    Carlos Alberto Robles
    10° "A"

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  2. Creo que los avances científicos son muy buenos porque de ellos asemos uso en nuestra vida cotidiana… Por Ej. Las operaciones de corazón abierto que han salvado la vida de muchas personas, o las inyecciones para prevenir de muchas enfermedades.etc.
    Noemi Jimenez Ramos
    10 "A"

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  3. gracias a esos avances, hoy tenemos como comunicarnos también,

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  4. ESOS ACANCES NOS AYUDAN MUCHO PARA LA ACTUALIDADA

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  5. estos avances nos ayuda en todo el mundo

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